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Saturday, March 28, 2015

No sé si en verdad te sueño


(Japanese Sleeping Beauty. Tokyo, Japan. Photo by Gustavo Thomas © 2012)


No sé si en verdad te sueño
cuando duermo
hasta ese momento en que abro mis ojos
y despierto,
entonces sé que no puedo ser aquello
de lo que ya más no me recuerdo.

No puedo saber si te disfruté
con tus caricias, 
recorrí tus labios
o di algunos apretones
a mi pecho
de ti 
amorosamente harto.
Si caminé contigo
en medio de multitudes de sombras
mano a mano
por oscuros cuartos
sin rostro 
y entre la bruma desfilando.

No sé nada de lo que fue de ti allá en mi sueño
porque al dormir
en la ilusión sin razón 
yo se que ahí también me muero.

Es una tumba de ojos cerrados
dientes rechinando
erecciones fortuitas
climax opacos.

La historia que contigo tengo
si la sueño
al despertarme yo
toda la pierdo.

No sé qué hice de ella
si la usé, si la dejé tirada 
o si explotó
lanzando vidrios de dolor
finalmente
incrustados en el fondo de mi cara.


Al dormime
no sé si contigo sueño
viviendo ese olvido
hasta el momento 
que con poca o nada
de memoria 
tonto 
me despierto.

Tal vez esto no sea más que un juego 
del no querer saberlo
porque
aunque la duda es madre sin cobija
y siga perdido en el misterio 
prefiero no enterarme
si de verdad 
nuestro amor ha sido 

como un fallido y acalorado 

ensueño.


(Gustavo Thomas © 2015)



Wednesday, December 10, 2014

Días de Olvido



"Días de olvido"


Extraño 
los días de olvido de la infancia,
donde todo era presente y juego,
la religión era un mito verdadero
y los miedos se acababan al sentir tu pecho 
o tus consuelos.

El tiempo que poseía mis cabellos lacios, 
también lo extraño;
cuando negros caían pesados hacia mi frente 
y hacia mis ojos,
y cómo brillaban todos fulgurantes 
apenas después del baño.


Extraño 
ese único cansancio de jugar tanto y llorar tan rápido, 
aquél gozo de escupir los sabores 
que solo yo consideraba rancios.



Extraño 
ver la lluvia cayendo 
y mi imaginación con ella explotando,
contemplando el viento y los árboles
detrás del vidrio
y esos torrentes de agua por las calles inundando.



¡Me siento tan lejos de esos tiempos!,
de ese fácil olvido,
¡de ese cariñoso cansancio!



Ahora a la religión le temo,
y tu pecho y tus palabras 
por más que los invoco... 
ya no los traigo.




(Toronto, Canadá. Gustavo Thomas © 2012-2014) 


Saturday, July 12, 2014

Hace tanto

(Tres flores. Dibujo digital. Gustavo Thomas © 2012)




Hace tanto que no veo tus senos
descubiertos cuando amanece, 
ni tu sonrisa al verme 
y esos ojos volviéndose a cerrar.

He perdido tu olor, o lo confundo, 
pero no tu sonido que gime, 
ni tus manos que tocan, 
y esos labios calientes que me reciben.

Los tengo aquí…

No eres ya quien camina a mi lado, 
ni quien suda cuando eyaculo cansado.

¡No eres ya, mujer, 
aquella que recibe mi abrazo! 


¡No te tengo aquí!

Algo también sé que de ti extraño: 
son tus nalgas, tus pies tan fríos 
y tu cabello tan largo.






(Gustavo Thomas © 2011) 

Saturday, July 5, 2014

Callado




Sé que tus palabras eran suaves, pero no logro comprender ya ninguna, 
no las oigo más. 

Solo escucho aquello que los otros contaron de ti. 

Frases que mitificaron tus labios y te hicieron etéreo. 

Eres ahora foto retocada de una cara, joven amable en algunos de mis sueños, chamarra vieja ya perdida, fervientes oraciones de niño, una tumba fría con flores e incienso. 

Eres lágrimas de la misma madre que compartimos. 

Quisiera tener cerca tu cuerpo y sentir tu mano, darnos un abrazo, escucharte claro, sentir un beso de hermano. Pero no puedo.

¿Qué habría sido de ti si hubieras continuado viviendo?

... Quizá es mejor que estés bien muerto, 
porque no me piensas ni me hablas, ni me juzgas ni me rechazas. 

Eres solo ese adolescente callado e inmóvil, esa foto colgada de un muro con maquillaje de tinta espesa, ese mi sueño de niño, esa tumba a la que nuestra madre llena de culpa y duelo le reza con las palmas al cielo. 

Eres aún, como lo ves ahora, 
parte importante de mis plegarias que debo ocultar al mundo.

Tu silencio me ama, Federico, 
aunque no oigo tu voz
y me quedo con eso que los demás de ti dijeron.

Ese silencio me deja soñar contigo, me permite vivir tranquilo,
no me habla incisivo de lo distinto y nuevo y doloroso de mis deseos.



(Gustavo Thomas © 2014)