Tuesday, April 19, 2016

El dictador


(Autorretrato con vendas. Arte digital sobre fotografía. México. Gustavo Thomas © 2012)



Escucho

Que mis dedos no señalen
y mi boca no mencione

Así quedarme quieto
mirando solo y dentro

Un puñetazo al cuerpo
latigazo al cerebro
pinchada al pecho
apretón a los güevos

Y un poco de agua
sin caer gotas
ni contar deseos

Hay tiempos
en que no puedes
-ni debes-
entrar en contacto 
con aquellos que llamamos los demás

Escucha
Si fueras un dictador
sería el día que la historia 
te marcaría
como "el gran monstruo"
que guardó silencio.






(Gustavo Thomas © 2016)

Saturday, March 28, 2015

No sé si en verdad te sueño


(Japanese Sleeping Beauty. Tokyo, Japan. Photo by Gustavo Thomas © 2012)


No sé si en verdad te sueño
cuando duermo
hasta ese momento en que abro mis ojos
y despierto,
entonces sé que no puedo ser aquello
de lo que ya más no me recuerdo.

No puedo saber si te disfruté
con tus caricias, 
recorrí tus labios
o di algunos apretones
a mi pecho
de ti 
amorosamente harto.
Si caminé contigo
en medio de multitudes de sombras
mano a mano
por oscuros cuartos
sin rostro 
y entre la bruma desfilando.

No sé nada de lo que fue de ti allá en mi sueño
porque al dormir
en la ilusión sin razón 
yo se que ahí también me muero.

Es una tumba de ojos cerrados
dientes rechinando
erecciones fortuitas
climax opacos.

La historia que contigo tengo
si la sueño
al despertarme yo
toda la pierdo.

No sé qué hice de ella
si la usé, si la dejé tirada 
o si explotó
lanzando vidrios de dolor
finalmente
incrustados en el fondo de mi cara.


Al dormime
no sé si contigo sueño
viviendo ese olvido
hasta el momento 
que con poca o nada
de memoria 
tonto 
me despierto.

Tal vez esto no sea más que un juego 
del no querer saberlo
porque
aunque la duda es madre sin cobija
y siga perdido en el misterio 
prefiero no enterarme
si de verdad 
nuestro amor ha sido 

como un fallido y acalorado 

ensueño.


(Gustavo Thomas © 2015)



Sunday, February 15, 2015

El tiempo

Mancha en el fondo del tiempo (Arte digital por Gustavo Thomas © 2011)


El tiempo


Me pregunto si cuando vuelva a verte 
te amaré más o menos 
que la última vez que te tuve cerca. 

Si mis manos querrán tocar tu cara 
como si fuera la noche primera
o descubrir el primer olor de tu aliento de mañana 
con extraña pena.


¿Descubriré en ti aquello misterioso 
que no sabía que existía 
pero que sé que detesto y que nunca te lo diría?


El tiempo cura, enmohece, destruye, libera.

El tiempo crea vínculos de seda o de cobre
en parejas que tejen sin saberlo
historias completas en estantes de libros viejos.


El tiempo seca lágrimas, 
acaba miedos,
aumenta incertidumbres,
¡Asesina cielos!


Es al tiempo y no a la distancia 
a quien cuando (de ti) me alejo...

 le temo.





(Gustavo Thomas © 2015)

Friday, January 9, 2015

El retorno erecto del deseo


"Showing Tongue" (Digital Work Over Photograph by Gustavo Thomas © 2011)


El retorno erecto del deseo


¡Ay, qué inquietante es el retorno erecto del deseo!

Animal que de cama en cama nos acecha
con su olor y con su aliento
olfateando hambriento
por la carne de nuestros suculentos miembros.

Desde lo oculto
aquél fantasma con su presencia nos despierta,
no oye nuestros gemidos,
toca impávido y cariñoso
la temblorosa piel de unos labios que nos alteran.

Sentimos ese beso tan profundo
antes del dolor de la carnicería
que nos espera.

...

Un beso
de su áspera y pegajosa lengua 
que hemos atendido
como un pequeño niño atiende
ansioso
a su nana o a su niñera.



(Gustavo Thomas © 2012-2015)



Wednesday, December 10, 2014

Días de Olvido



"Días de olvido"


Extraño 
los días de olvido de la infancia,
donde todo era presente y juego,
la religión era un mito verdadero
y los miedos se acababan al sentir tu pecho 
o tus consuelos.

El tiempo que poseía mis cabellos lacios, 
también lo extraño;
cuando negros caían pesados hacia mi frente 
y hacia mis ojos,
y cómo brillaban todos fulgurantes 
apenas después del baño.


Extraño 
ese único cansancio de jugar tanto y llorar tan rápido, 
aquél gozo de escupir los sabores 
que solo yo consideraba rancios.



Extraño 
ver la lluvia cayendo 
y mi imaginación con ella explotando,
contemplando el viento y los árboles
detrás del vidrio
y esos torrentes de agua por las calles inundando.



¡Me siento tan lejos de esos tiempos!,
de ese fácil olvido,
¡de ese cariñoso cansancio!



Ahora a la religión le temo,
y tu pecho y tus palabras 
por más que los invoco... 
ya no los traigo.




(Toronto, Canadá. Gustavo Thomas © 2012-2014) 


Monday, November 24, 2014

Sigo tus pasos (2013)



Volcán from Omar Ramírez Casas on Vimeo.*




SIGO TUS PASOS



Miro aquello que de ti me queda
y en tus olores me desvanezco.

No siento ya mi sombra que es tuya,

porque estoy solo,
porque tu color yo pierdo,
porque aquí sin forma,
 tú,
descarnado me dejas.




(Gustavo Thomas © 2013)




Tuesday, November 11, 2014

Un mancha color de mar

Juan Soriano, "Hombre recostado con peces" (Huecograbado. 1989)




Una mancha color de mar



En mi pecho hay una mancha color de mar.
Sus olas permanecen ocultas a los ignorantes, 
ante la mirada de los otros 
se secarían dejando a los peces sin un lugar para saltar.

La veo cada mañana en el espejo; 
cuando leo y releo las cartas del pasado; 
la veo cuando me tropiezo ante un charco; 
y también cuando lloro porque el viento a mi ojo ha traído algo.


En momentos me da pena tenerla aquí.
¡Aquí!

En momentos la olvido.
Prefiero usar el olvido que siempre nos evoca el mar.

El mar

Es cierto, él provoca sentimientos encontrados dentro mí: 
a veces lloro por lo inmenso de la vida, 
a veces me atormento y hago más olas de pequeñas situaciones, así sin más.

Creo no encontrar paz, 
como si mi corazón, que está en mi pecho, 
navegase días y días sin rumbo, sin radar.

¡Esa mancha, estoy seguro, es un problema oculto de mi vida sentimental!

Hace unos días me hundí en ella, 
me parecía tan oscura y densa 
como la piel de ese musculoso marino 
al que yo perseguía a diario 
sin poder detener mis deseos.

¡Esta vez él y yo juntos ya habíamos caído!

Ese día también entré a mí.

Encontré ahí caballos de crines rubias relinchando, 
toros estocados desangrados, 
algunos otros animales de mis antepasados. 

Encontré también a mi abuela, 
curándome en su templo; 
a mis padres por su hijo sollozando; 
a mi hermano muerto 
que caminaba por un parque justo antes de irse a jugar fútbol.

Ahí también volví a encontrarme al poderoso marino que seguía en mis sueños, ahora muerto. 
Sus ojos se saltaban hasta perder la gravedad. La ropa en jirones flotaba; sus antes grandes músculos ahora eran nidos de pececillos que lo comían sin escrúpulos.

Me senté a contemplar el movimiento del agua en el mar.

Hundido en esa mancha he permanecido algunos días. 
Mis manos arrugadas demuestran el efecto de la sal en mi piel. 
Mis ojos no lloran... mis lágrimas son agua de mar.

Aquí no hay espejos a los que cada mañana debemos mirar.

No he visto sirenas, ni silenos, ni faunos nadadores, ni hadas brincando entre fantásticos corales.

Estoy solo aquí en mi mancha, 
solo, 
solito, 
con mi mano al pecho, 
resguardando ésta mi salada vergüenza.

Ayer mismo lancé una botella con una nota dentro y la dejé a la deriva, pero no siento seguridad:

¿Quién busca notas de náufragos

dentro de manchas color de mar
que se encuentran en el pecho de un hombre 
que habla como un loco de atar?



(Gustavo Thomas © 2002-2014 )